Macario, 18 años de guía en la “Reserva Eduardo Avaroa
“Un hombre que hizo patria en las montañas”
Macario Berna Muraña, nació el 10 de marzo de 1948 en la localidad de Quetena Chico, en una estancia a los pies del cerro Soniquera.
Su vida en las montañas empezó a sus 14 años, en 1962, cuando acompañó a militares de GEODESIA que trabajaban en el levantamiento de datos para el mapa de Bolivia. En esa expedición tuvo la oportunidad de escalar todos los cerros de la región.
Pasaron los años en los cuales, Macario, trabajó de albañil y en la empresa que explotaba el azufre en el Uturunco, cerro donde vivió durante un año, razón por la cual, con toda razón, señala que ese volcán lo conoce como la palma de su mano. Posteriormente, las primeras gestiones de los noventa se fue a las borateras de Laguna Blanca a lado de la Laguna Verde, ahí le llamó la atención el Licancabur, montaña que escaló, por vez primera décadas atrás, cuando las ruinas de los incas aún se mostraban intactas.
Macario cuenta que más o menos en 1992 llegaron los primeros turistas a la Reserva Eduardo Avaroa, interesados en escalar el Licancabur y fue él quien abrió los caminos a la cima de ese místico volcán, donde guió por primera vez a un montañista francés.
En 1994 inició su labor incasable y patriota como guía oficial del Licancabur, puesto que la ganancia económica era superior al de la empresa minera, y lo mejor de todo, era que él disfrutaba de su trabajo.
Otra experiencia inolvidable de nuestro guía fue el trabajo con personal de la NASA en el Licancabur y otras montañas de la región y del lado chileno, con quienes estuvo durante ocho años a partir de 2002. El Licancabur, volcán compartido con Chile fue elegido para llevar a cabo estudios y experimentos con el robot Spirit por tener similitud al planeta Marte.
Yo solía bajar y subir todas las mañanas a llevar el desayuno, recuerda Macario, presumiendo el corto tiempo que le tomaba realizar esa actividad.
La práctica, las charlas con montañistas profesionales y algo de teoría, le dieron a nuestro guía la experiencia y sabiduría para llevar a más de 6.000 turistas a uno de los cerros más empinados de la zona, con 5.916 msnm y con una casi perfecta forma cónica, al que subió en 681 oportunidades sin mayor percance.
El agradecimiento de unos de sus guiados son demostrados en palabras al reverso de una foto que Macario lo guarda con recelo: “presumo esta foto a todo mis amigos por haber escalado con uno de los mejores guías del mundo”. Muchos le darán la razón pues nadie mejor que él conoce su montaña, pues por más de 18 años hizo de este volcán su hogar y su fuente laboral con el que mantenía a su esposa, y sus hijos a quienes los veía muy poco.
Si las montañas contaran las numerosas veces que nuestro guía escaló hasta sus cimas y el sentimiento de Macario al coronarlas, seguro nos recordarían la responsabilidad y pasión de este hombre que no olvidaba hacer flamear la bandera boliviana al lograr su objetivo, no sólo en montañas de nuestro país, sino en volcanes chilenos como el de Aguas Calientes, Lascar entre otros, donde también es un guía reconocido.
Macario con sus 64 años aún se siente con las fuerzas suficientes para hacer lo que más le gusta y mostrarnos los paisajes únicos que se perciben desde las montañas, actualmente lleva grupos de turistas al volcán Uturuncu, a pesar de padecer hernia inguinal reductible, una enfermedad llevadera. Nuestro montañista espera el apoyo de todos para seguir aumentando su record de asensos a los volcanes y otras montañas de la Reserva Eduardo Avaroa.
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